ESTUPOR
J. Gabriel de Mariscal (DEIA, 5.03.09, p. 28.)
Estupor es el resumen de mi impresión de la última noche electoral y de algún suceso típico -lamentablemente desgraciado- ocurrido días antes.
Al margen de las campañas electorales, inevitables en un sistema democrático, con los tópicos y tonterías, habituales al menos entre nosotros, un suceso desafortunado ha venido a estropear una campaña aburrida, pero pacífica. Me refiero a lo ocurrido en Lazkao hace unos días.
Que expertos dinamiteros estropeen vidas y posesiones ajenas sin ningún fundamento admisible es algo intolerable, aunque demasiado frecuente aquí. Que un ciudadano al que le han arruinado su negocio tales agresores, pierda el oremus y destroce a mazazos la Herriko Taberna de quienes pretenden ser una izquierda “abertzale” que silencia los atropellos arbitrarios de los dinamiteros, es perfectamente comprensible, aun cuando sea lamentable. Pero que individuos de esa llamada “izquierda abertzale” acosen pública e impunemente al perjudicado por tales dinamiteros, es ya demasiado. ¿Cómo protestan porque les apliquen su propia medicina en forma, además, menos violenta que la dinamita? ¿A quién llaman fascista estos individuos a quienes el disfraz de “demócratas” les viene tan ancho que deja a la luz sus vergüenzas totalitarias? Uno queda estupefacto.
La noche electoral ha sido también pródiga en espectáculos sorprendentes. Empecemos por las declaraciones de la que apareció en televisión como portavoz de la susodicha izquierda abertzale. Voy a comentar tres cosas.
Nos dijo impertérrita que sus votos son los únicos importantes, porque ellos son el futuro de Euskadi. ¡Perdón! Euskal Herria. ¿De qué futuro? Es sorprendente topar hoy con profetas. Russell asegura que a diez años todo lo que puede profetizarse es que el sol sale por la mañana y se oculta por la tarde. Me parece optimista, porque yo creo, que no ya a diez años, sino ni siquiera a dos meses. Pero nuestros flamantes abertzales son capaces de profetizar con dimensiones históricas sobre no sabemos qué futuro, porque de momento el futuro de Euskadi no presenta visos de tener la más mínima relación con grupo e ideas tan conspicuos.
Seguidamente nos aseguró que ellos iban a hacer una Euskal Herria independiente y socialista. Dejemos por ahora lo de independiente que es, en principio, claro. Lo de socialista exige explicación, porque no creemos que su socialismo es lo que hoy en día entendemos por tal la mayoría. Creemos que es totalitarismo puro y duro, inaceptable actualmente, no ya en Euskadi, sino en cualquier país o comunidad humana civilizados. De todos modos, es de agradecer su sinceridad, porque revela algo muy sabido desde hace tiempo: que la ostentación de nacionalismo de algunos que mandan mucho en este grupo, es una mera pantalla para ocultar sus verdaderos objetivos totalitarios. Naturalmente no han preguntado a la ciudadanía vasca si tiene interés en tan sugestivo proyecto. Y no le han preguntado, porque son autistas en política y la opinión pública de su pueblo les importa una higa.
Finalmente aseguró que Aralar había obtenido su resultado gracias a votos de la llamada izquierda abertzale, que los recuperará. Ahora no son ya sólo profetas; son adivinos. Pero resultan videntes fraudulentos: los votos de Aralar son, ante todo, propios de este Partido y de nadie más. Y ello porque se los han dado sus votantes, por las razones que sean, y que los demás, -tampoco los voceros llamados abertzales- estamos capacitados para escrutar con garantía. Otra cosa es ejercicio de gimnasia imaginativa tan frecuente en estos temas. En todo caso, si, dentro de lo imaginable, algunos de la llamada izquierda abertzale hubieren votado Aralar, no es descabellado pensar que tal voto se deba a estar hartos de la política demencial de su grupo.
En otros campos no voy a comentar el descalabro ‘anunciado’ de EA, ni el hundimiento de IU-EB. Estos últimos deberían reflexionar si no ha tenido algo que ver en el rechazo de Bizkaia, la indignación de cerca de trescientos mil ciudadanos por la desafortunada liquidación de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana tan gravemente perjudicial para muchos de ellos. Finalmente al Sr. Basagoiti que va predicando que a los vascos nos ha ido bien en España, le recordaré que D. Miguel de Unamuno –opinión para mí mucho más calificada que la de él- estimaba que los vascos hemos tenido en España una madrastra.
Por lo demás, me pareció lamentable la noche electoral en las sedes de los partidos mejor parados. De entrada se hizo gala de la más exquisita cortesía parlamentaria silenciando la felicitación habitual a la formación ganadora, el PNV. Es, sin duda, un buen “talante”. Item más, si se exceptúan las palabras de Urkullu, serenas y ponderadas, los demás intervinientes que escuché –y fueron prácticamente todos los principales- hicieron del comentario de los resultados un mitin inapropiado para la ocasión. En cuanto a los asistentes de los distintos Partidos, su desmesurado y enardecido culto a la personalidad, me hizo recordar el vocerío de ¡Franco, Franco, Franco! de las masas reunidas por fuerza o por dinero en la Plaza de Oriente, de Madrid, no hace tantísimos años. Muy desagradable y decepcionante en un pueblo con aspiración a demócrata.
Bilbao, a 3 de marzo de 2009
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